Machismo, marianismo y nuestras novelas
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Lo que puedo recordar de mi niñez, son imágenes claras de las telenovelas, tales como Dos Mujeres y Un Camino, Carrusel entre otras. Esto me parece particularmente extraño, el hecho de que ni estoy seguro si las vi, pero lo menos no completamente. Sin embargo, en mi casa, en la casa de mis abuelos, así como en muchos otros hogares Latinos, la mayoría de las telenovelas se programan en los diferentes canales de televisión en el horario nocturno, en parte por que sus historias crean adicción y las telenovelas son un símbolo cultural para muchas personas. Son tan adictivas, que las telenovelas cuentan con el 75% de toda la programación clasificada de la televisión hispana. Agregue a esto, el hecho de que Univisión ha demostrado ser el líder de la televisiva hispana, la cual Univisión alcanza a 95% de la población Latina en los Estados Unidos. Con esos números se puede apreciar la enorme audiencia y poder que tienen las telenovelas.
La mayoría de los Latinos pueden contarle la historia de cualquier telenovela, aunque ellos nunca la hayan visto. Las telenovelas tienen un aspecto de “Cenicienta”, que hace para una épica historia de amor. Va algo así; un hombre rico y bien parecido se enamora de la bella sirvienta de la casa. Su familia desdeña su relación e intenta destruir a la pobre mujer. Pero entonces, en un magnífico giro de los acontecimientos, la humilde criada de la casa resulta ser la hija de otra persona adinerada. Y después de varias muertes, embarazos verdaderos y falsos, todas las decepciones tienden a esclarecerse y los dos viven juntos una vida feliz.
Sin embargo, dentro de la historia de la “Cenicienta”, hay aspectos de la cultura Latina: religión, machismo y Marianismo, entretejido todo en una tapicería inconsútil de los valores culturales del Latino. Machismo se refiere a la ideología de que un hombre sea fuerte, sexualmente atento, y el “rey” de la casa. Esa imagen de machismo es la primera que viene a mi miente cuando pienso en machismo. Pero una interpretación mucho menos frecuente pero verdadera del machismo en las novelas es un hombre que es bueno, honorable, responsable, humilde y controlado, un hombre que trata a toda la gente por igual, sin embarde su aspecto racial, clase o género. Marianismo se refiere al ideal virginal femenino, a la mujer que sabe poco a nada sobre sexo. El objetivo principal de la vida de una mujer es servir a un hombre, tanto física como emocionalmente, satisfaciendo la “necesidad sexual” del hombre y criando a “sus” niños, mientras que ella es la unión de la familia.
A primera vista, los aspectos anteriores, parecen ser, poco importantes. Pero siendo que las telenovelas son programación permitida y aceptada por la cultura latina; toda la familia las ve, niños y adultos igual. Pero los niños y adolescentes pueden estar usando el contenido de las novelas para aprender de la cultural latina, críticamente para aprender las normas y valores de los géneros latinos. Estudios previos se han enfocado en un fenómeno similar. La investigación de Valdez & Seonane sugiere que los Latinos utilizan el contenido de las telenovelas para preservar los valores culturales. En un estudio realizado por Ward y Revadeneyra, concluyen que el compromiso del espectador, esta en función de que tanto aprueban el mensaje de la telenovela.
Yo obtuve resultados similares al estudiar a un grupo de adolescentes Latinos hablando de como se comportan y deben de comportarse los géneros. En este grupo había un consenso entre los muchachos y muchachas, de que las telenovelas son en parte realidad, uno de los adolescentes dijo “que así es la forma que es… la mayoría de las veces las cosas terminan como en las telenovelas,” los adolecentes reflejaron que creen en la normalidad de los géneros representados en las telenovelas.
Con esto en mente, los adolescentes pueden tomar los comportamientos de la telenovela, los cuales quedan grabados en su vida real. Cuando comencé mi estudio, me centre en la imagen masculina, pensando que machismo es el custodio de los géneros en las novelas. Asombrosamente la imagen femenina en los papeles de las telenovelas, dictaban las reglas dicótomas de los géneros, tanto como los hombres. La imagen femenina en las telenovelas aprobaba la ideología estereotípica del machismo, como la imagen preferida masculina. Adicionalmente, las mujeres en las novelas, eran ocho veces menos que los hombres para aprobar los atributos no tradicionales del género masculino, tales como pasividad y desplayes de sentimientos. Las mujeres en las novelas hicieron que los hombres pasivos se vieran ridículos y débiles, en tanto que aceptaban la agresión masculina como el carácter principal de un hombre. Por ejemplo en Velo De Novia, una mujer explica “Me da coraje que se deprima, que sea tan débil de carácter,” ablando de su hermano que sobrevivió cáncer, ella estaba endorsando su preferencia al machismo estereotípico.
La custodia de los valores del género femenino no terminó ahí. La sexualidad era una calle de un solo sentido, donde los hombres eran los únicos en el camino. El control masculino sobre las mujeres, se presento con frecuencia en las telenovelas, con la pasividad sexual de las mujeres, su poco conocimiento sobre sexualidad y la presión constante de la violencia domestica. Sin embargo, las mujeres en las telenovelas eran las que estaban controlando y aprobando comentarios sexuales negativos. Encontré que las mujeres hablaban sobre sexualidad de una manera negativa, cuatro veces más que los hombres, mientras que ellas aprobaban la necesidad natural, del placer sexual de los hombres. Por ejemplo, en Gata Salvaje una mujer dijo, “Ella fue a vivir con Bruno, el sobrino de Caridad, sin casarse. Y eso la convierte a ella en una vulgar concubina.” Y en esta conversación en Velo De Novia,
“No soy mujer para Jorge, tengo un pasado.”
“Y dale con el pasado! Todos tenemos pasa -
do. Tu crees que Jorge no tiene pasa “Jorge
es hombre. Y a los hombres… tu sabes. Sie -
mpre se les perdona todo. A una mujer no.
Arturo me deshonro y esa mancha la llevara
toda la vida.”
En esas dos escenas se puede ver, el estigma social que lleva una mujer siendo y pareciendo sexual.
Si los adolescentes están utilizando las telenovelas como herramienta para aprender sobre normas culturales y las telenovelas son endorsadas por nuestros familiares, la incorporación de estos papeles negativos sobre el género femenino, puede ser el resultado de ver las telenovelas. Cuando una muchacha juega el papel femenino que aprendió cuando veía las novelas desde niña, eso puede perjudicar su capacidad para enfrentarse a una situación sexual. Mientras que los hombres jóvenes pueden tomar la repugnancia de una mujer como parte de la cultura y sin saberlo estar obligando a su pareja. Es nuestra responsabilidad, como humanos de vemos de aceptar otras formas de actuar el papel de género. Educando nuestros hijos de alternativas formas de machismo y marianismo es la mejor educación que pueden recibir viviendo en una sociedad donde explícitamente se habla y se ve sexo.
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