Lecciones de Solo-abstinencia de una Latina
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Un dia cuando estába en el trabajo, una compañera me dijo, “Hola Mari, ayer llegamos a la conclusión que tu eres las más paisa de todos.”
Despues de oir eso, se me subió la sangre a la cabeza. Mi piel palida cambio de color, y estába de pérdida de palabras. Me sentí ofendida, muy ofendida, y no sabía como reaccionar.
Diciendo que soy “paisa” es igual como llamarme “beaner” o “spic,” dos de las palabras más ofensivas que le pueden decir a una persona Méxicana.
Tomen en cuenta que yo trabajo con personas que tienen antecedentes de El Salvador, México, China y Nicaragua. Más de la mitad de ellos nacieron en sus paises respectivos. Pero yo nací en los Estados Unidos. Y yo soy ciudadana de los Estados Unidos.
Una de las cosas que me gusta más de mi es ser Méxicana. Mis padres nacieron en Jalisco, México, pero se vinieron a los Estados Unidos legalmente para tener la oportunidad de formar una vida mejor. Trajieron con ellos la cultura, musica, religion, y comida de su país natal. Ellos instilaron cada ultima gota de eso en mi.
Yo soy la más joven de cinco niños, y yo perseguía a mis padres más cerca que mis hermanas o hermano. Traté de aprender lo más que pude de ellos porque no iba a dejar que se muriera la cultura. Si mi madre tenía una canción favorita de mariachi, pronto se hacia mía. Tocaba la canción constantemente hasta que la tenía memorizada. Y cuando me la sabía, se la cantaba a mi madre orgullosamente, para que supiera que su hija le importaba mantener la cultura viva igual como ella. Yo era más Méxicana en el corazón que Americana.
Pero los años pasaron, y comence a pensar que muchas de las tradiciones eran antiguas, hasta prejudicial a las vidas de la generación juvenil. Soy Catolica, y siempre me decían que me tenía que esperar a tener relaciónes sexuales hasta que me casara. Y si no me esperaba, estaba pecando. Esa era la unica forma de educación sexual que recibí. Mis padres no me hablaban sobre eso, y hasta esta fecha, todavía no lo hacen. Cuando mis amigas estaban en la calle, conociendo a muchachos, yo estaba en casa con mis padres, o en Oakland visitando a mis abuelitos.
Sentía que mis amigas no tenían principios morales, y yo tenía demasiados. ¿Porqué eran mis padres tan estrictos conmigo, y mis amigas tenian toda la libertad del mundo? Nunca pude entenderlo, pero ahora todo se ve muy claro.
Esa era la educación sexual que recibí de mis padres. Nunca hablamos sobre eso, pero sabían lo que hacían.
Al cumplir mis quince años, que es la celebración del cambio de niñez a mujer en la cultura Méxicana, mis padres me regalaron un collar de oro, con una medalla de La Virgen de Guadalupe. Me la puse con mucho orgullo porque me representaba a mi y a mi familia. Pero una noche despues de un juego fútbol en mi escuela, me robaron el collar de mi bolsa. Estaba devastada. Lloré toda la noche, y desperte llorando en la mañana.
Pero pronto comprendí que el collar no me definía, y con el collar o no, llevaba las mismas normas de conducta. Al fin, cumpliendo quince años significa el comienzo de un nuevo nivel de madurez. Ya estaba cansada de hacer lo que mis padres querían que hiciera. Estaba lista para dictar mi propia vida.
Al contrario, no fue tan fácil.
Tantos años de ir a la iglesia los Domingos, escuchando que mal hablaban miembros de la familia sobre las muchachas que salieron embarazadas por “estupidas, descuidadas, y libertinas” se quedo conmigo. De repente, me convencí que no iba tener relaciones sexuales hasta que me casara, porque en fin, hací es como me criaron mis padres.
Yo no queria pecar. No queria decepcionar mis padres. Y definitivamente no queria que se avergonzarán de mí.
Pero durante los ultimos años de la preparatoria, observe que yo era la unica persona que se quedo con sus convicciones. Unas de mis mejores amigas perdió su virginidad a los quince años. Ella no sintió ningun remordimiento. Otras amigas hablaban de contraceptivos como nada, y ayude a una amiga cuando tuvo un aborto. Estaba decepcionada con mis amigas y las decisiones que tomaron. Yo estaba juzgando a la gente que no eran como yo, algo que no me agrada. En ese punto mi vida tomo un cambio drastico.
¿Pero qué esperan de una muchacha que no tuvo su primer beso hasta los dieciocho años? Cuando mis amigas hablaban del sexo, yo nomas podía oir lo que decían. No les podía dar consejos porque no tenía suficiente experiencia. Pero escuchandolas fue la educación sexual más informal que podía aver recibido. Mis amigas me enseñaron lo que un libro, ni mis padres me podrían ver enseñado. Me da mucho gusto que tuvieron la confianza en mi para contarme sobre las cosas más personales de sus vidas.
Es por ellas que no soy la persona que un dia fuí, con la mente encerrada. Aunque sea Catolica y voy a misa (no todos los Domingos), yo pienso que es mal clasificar una persona que tiene sexo antes de casarse pecador. Yo pienso que es mal que nos juzguen por cosas que hacemos en nuestras vidas personales que no perjudican a otros. Tambien creo que es injusto que muchos padres Latinos se niegan hablar con sus hijos sobre el sexo. Padres tienen la oportunidad de ser buenos recursos y sistemas de soporte para sus hijos. En lugar de tratar de controlar la vida de sus hijos, tienen que realizar que sus hijos van a ser lo que quieran, cuando quieran, por eso tienen que enseñarles como ser seguros y listos sobre el sexo.
Ahora a los veintitrés años, en broma le pregunto a mi mama ¿qué pensaria de mi si estuviera embarazada?
“Nada, mija,” contesta seguramente, “Tu ya estas de edad para hacer lo que quieres con tu vida… No te puedo controlar.”
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