Abundancia de Petróleo y VIH/SIDA
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Durante mi sabático en Trinidad y Tobago [2006/2007] en el Centro para Estudios de Género y Desarrollo, la Universidad de las Antillas, San Agustín Trinidad & Tobago mi objetivo era tratar de comprender la situación de VIH/SIDA, y el papel que juega el estado en cuanto a educación del público. Este trabajo es una extensión de mi libro titulado “Hombres Buller & Chicos Batty : Hombres ocultos en Toronto y Poblaciones negras de Halifax [2004].
A pesar de su historia de riqueza y éxito político-económico, sexo entre personas del mismo sexo es todavía ilegal en este país. Por ejemplo, bajo el Artículo 8 del Acta de Inmigración, hombres y mujeres homosexuales no son permitidos entrar el país. Los actos sexuales privados entre hombres adultos y mujeres adultas constituyen un crimen y quedan sujetos a encarcelamiento, conforme a las Secciones [60] y [61] del Acta Ofensas contra la Persona No. 10. Bajo el Acta No. 27 de Ofensas Sexuales, tales individuos pueden ser acusados bajo Secciones 13 y 16. El artículo 16 promete castigar a cualquiera que cometa un acto de "indecencia grave" con hasta cinco años de encarcelamiento. La "indecencia grave" es definida por ley como: "cualquier acto que no sea relaciones sexuales (ya sea natural o no natural), de una persona que involucra el uso de un órgano genital con el propósito de despertar o satisfacer deseo sexual". El Acta excluye específicamente actos privados de "indecencia grave" entre un hombre y una mujer de más de 16 años de la edad. La sección (13) del Acta de Ofensas Sexuales, criminaliza la "sodomía". Esta Sección establece una pena de hasta la cadena perpetua, si cometida en un menor; hasta diez años de encarcelamiento si cometida en un adulto de dieciocho años por otro adulto; hasta cinco años de encarcelamiento si cometida por un menor en un adulto. La sección 16, relacionada a la "indecencia grave", proporciona una pena de hasta veinte años de encarcelamiento para actos homosexuales entre hombres y entre mujeres.
A finales del 2005, alrededor de unas 330.000 personas vivían con VIH y SIDA en el Caribe. De estas, 37.000 eran personas nuevamente infectadas, y hubieron 27.000 muertes debido a el SIDA. En tres de los siete países en esta región - las Bahamas, Haití y Trinidad y Tobago - más del 2% de de la población adulta vive con VIH. Las únicas tasas más altas se encuentran en África sub Sahara, convirtiendo el Caribe en la segunda región mas afectada en el mundo. Más de la mitad de los adultos que viven con el virus son mujeres.
El SIDA es ahora una de las principales causas de muerte en algunos de estos países, siendo Haití el más afectado. Aproximadamente 16.000 vidas son perdidas cada año a causa del SIDA en Haití, y miles de niños han quedado huérfanos debido a esta epidemia. La epidemia del SIDA reclamó un estimado de 24.000 vidas en el Caribe en el 2005, convirtiéndola en la primera causa de muerte entre adultos de 15 a 44 años. Algunas 300.000 personas viven actualmente con VIH en la región, incluyendo 30.000 personas infectadas en el 2005. La frecuencia nacional estimada de adultos con VIH supera el 1% en Barbados, República Dominicana, Jamaica y Surinam, 2% en las Bahamas, en Guyana y Trinidad y en Tobago, y excede 3% en Haití. Por otro lado, en Cuba la frecuencia es mayor alcanzando el 0.2%. [UNAIDS]. Los hombres son clave en la transmisión de VIH en el Caribe, son el grupo más afectado (proporción de sexo de SIDA 2:1).
El contacto sexual entre hombres parece ser un fuerte contribuyente. La homosexualidad es una ofensa criminal, sumamente estigmatizada y percibida como un comportamiento delincuente. Los individuos son conducidos a esconder estas tendencias ya que la aceptación social se obtiene al tener un estilo de vida heterosexual visible. Por ejemplo, en relaciones entre jóvenes y hombres mayores, los hombres mayores asumen el papel “más heterosexual”. Cuándo indagamos cómo es negociado el sexo seguro, con relación a la auto-percepción y las diferencias de edad, ellos revelaron lo siguiente: La mayoría de los hombres mayores no se identificaban como homosexuales, debido a que feminizaban a los hombres menores en la relación. Al feminizar a la persona más joven en la relación, ellos representan su heterosexualizacion y heterosocializacion de masculinidad. Esta heterosexualizacion se basa en la proporción de seguridad, como fue mencionado anteriormente por los tipos más jóvenes que buscan a hombres mayores. Los estudios de Barry Chevanne sobre masculinidad en el caribe resultan muy instructivos aquí. El nos informa que a través de la heterosexualization en la socialización de hombres caribeños, una híper masculinidad es construida, mantenida y celebrada. El menciona que no basta solo haber tenido una primera experiencia sexual, sino que procrear y establecer un hogar independiente son acontecimientos que marcan la llegada a la edad adulta, más que otros factores sociales como formar parte de la fuerza laboral u obtener una educación [2001: 215]. El poder juega un papel importante en esta construcción social de la masculinidad; en donde la masculinidad adinerada versus la masculinidad marginada o de clase trabajadora es sólo una de las muchas arenas donde ocurren relaciones masculinas del mismo-sexo. Al pensar en esta masculinidad adinerada homosexual podemos comprender como hombres negros adinerados tratan a hombres negros de clase obrera, como sujetos en un proceso de identidad de género en una relación homosexual sin negociación.
Los hombres mayores quienes llevan las riendas en estas relaciones, sienten la necesidad de proporcionar bienes materiales para los chicos/hombres más jóvenes, lo que alienta su híper masculinidad adinerada y su capacidad de controlar la relación sin negociación. La mayoría de hombres caribeños jóvenes no sienten que realmente son hombres a menos que sean sexualmente activos, actuando de una forma hetero-híper masculina. Chevanne profundiza en esto diciendo: "Entre hombres Afro-caribeños, la primera relación sexual sucede alrededor de los catorce y dieciséis años, y las mujeres les siguen en un promedio de dos años después.... Una identidad heterosexual masculina no es sólo un asunto de elección personal, sino también un asunto vinculado a la comunidad. La razón principal por la cual la mayoría de estos jóvenes participan en prácticas sexuales peligrosas es porque temen perder el hombre mayor, financieramente estable que los mantiene. Su objetivo principal es obtener posesiones materiales y cuidado por los hombres mayores con una casa, trabajo y un coche. El hombre que proporciona los bienes es también el activo, mientras el más joven y en algunos casos con un tono de piel más claro el pasivo. Al preguntarle a los hombres mayores por qué asumieron el rol de activo, ellos respondieron que eran vistos como el mas masculino de los dos y que les gustaba representar los papeles heterosexuales dentro de su relación para reasegurar su masculinidad. El compañero pasivo no tiene voz en las negociaciones para tener sexo seguro. En cuanto a relaciones entre jóvenes con hombres mayores, la decisión es del compañero dominante. Uno de los sujetos respondió: “pago por todo lo que él quiere, todo lo que tiene y es mi decisión si utilizamos o no un condón”. Al preguntarle qué significaba esto para él, el dijo: poder, masculinidad y el control.
Existen otras prácticas sexuales arriesgadas que conducen al sexo riesgoso. Uno de los factores que contribuye a estas prácticas es el hecho que algunos hombres tienen sus propias familias, lo que los obliga a buscar sexo en el exterior o en espacios públicos. Estos espacios públicos incluyen lugares como coches, parques, bancas en parques, debajo de puentes, baños, edificios abandonados, lavabos en estaciones de autobuses o cerca de las áreas del río y la playa.
El motor que conduce las reformas en la ley hoy en día es indudablemente la epidemia de VIH/SIDA y el impacto económico que esta puede tener en las economías del Caribe. Por otro lado, existe una fuerte homofobia entre las opiniones religiosas conservadoras. La intolerancia es también propagada por la cultura popular y tiempos económicos difíciles para muchas islas. La homofobia en el Caribe se encuentra ubicada dentro de un sistema particular ideológico de pensamiento y práctica.
¡En este medio, parece ser que contamos con tanto VIH/SIDA como petróleo!
El Dr. Wesley Crichlow se desempeña como Associate Professor en la Facultad de Criminología, Justicia y Estudios de Política en la Universidad de Ontario Institute of Technology en Canadá.
Le agradecemos por su valiosa contribución en esta edición de Sexualidades Latinas.
Crisis de VIH/SIDA
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